Sana, Sanitas…
Sanitas presume de su responsabilidad social corporativa, pero se niega a proteger la salud de una niña con sÃndrome de Down y, para más descaro, se atreve a vender en un anuncio que atiende a personas con esta minusvalÃa. Terapia de optimismo, le llaman. De escarnio, o tomadura de pelo, le quedarÃa mejor.
Lo saben bien los padres de Candela, que intentaron asegurar a su hija y según cuentan, recibieron esta respuesta: “En quince años, no se aseguró a nadie con esa discapacidad”. Cuando vieron el cachondeo del anuncio por la tele, protestaron a la compañÃa (con el respaldo de Vicepresidencia de la Xunta) y, gracias a su empeño, consiguieron ablandar el alma de los duros ejecutivos: en una verdadera exhibición de responsabilidad social, la compañÃa decidió retirar las imágenes polémicas del spot.
O sea que, puestos a elegir entre revisar sus pólizas a las personas con sÃndrome de Down y eliminar una simple escenita de publicidad engañosa, hombre, la decisión está clara: manda la cuenta de resultados; y si la cosa da mala imagen, bueno, pues ya se hará una campaña social de esas, muy solidaria ella, con oenegés y todo eso…




