Relaciones Públicas, del restaurante al Auditorio
A pesar de todo, la comunicación corporativa cambiará de escenario. Es inevitable. Dejará de resolverse entre periodistas y directivos en el privado de un restaurante para dirimirse en un auditorio virtual lleno de público con voz y voto. Lo queramos o no, ya empieza a ocurrir.
De hecho, los gabinetes ya nos desayunamos cada poco con alguna información que llega a los oídos de nuestro cliente o de un periodista por nuevos canales: bitácoras, mensajes cortos, correos electrónicos, comentarios en periódicos digitales … Noticias que se difunden con potencia entre los públicos, que llegan a publicarse en los medios convencionales, e influyen realmente en la reputación de la empresa.
De la Negociación …
Hasta ahora, pasamos de puntillas sobre esta realidad, convencidos de que son los medios de siempre los que orientan la opinión pública sobre las marcas que representamos. Y en efecto, así es. De momento. Por eso nos sigue valiendo la negociación con los periodistas profesionales: los comunicados, cuestionarios, declaraciones, convocatorias, confirmaciones y desmentidos cotidianos.
En fin, mientras los canales informativos determinantes se abarquen con una agenda de contactos; seguirán bastando esas técnicas de comunicación y, de vez en cuando, algún que otro almuerzo de vamosallevarnosbien. Pero la agenda de informadores crece de manera exponencial, tanto como lo hacen los usuarios de la Web Social, y empezará a resultar difícil negociar con tanta gente. Más bien, imposible.
…a la Discusión
En ese escenario próximo, será mejor hacerse a la idea de que participaremos en un continuo debate abierto a todo el mundo, con un auditorio a rebosar de interlocutores. En ese entorno, tendremos que abandonar el seguro refugio de la conversación telefónica y las listas de distribución; y exponernos a cara descubierta ante miles de periodistas ciudadanos para defender con responsabilidad los argumentos de la empresa, sus productos y profesionales.
Entonces, dentro de nada, ya no habrá excusa para no publicar y mantener una bitácora corporativa, y los blogs dejarán de ser una opción para convertirse en una obligación inexcusable.
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