Protocolo de Emergencia para ONGs en Crisis
Miércoles, 5 Diciembre 2007
Comunicación Corporativa
Las entidades solidarias están siendo víctimas de sus propias contradicciones. No puede uno llamarse Organización No Lucrativa (ONL) y concentrar su comunicación en campañas recaudatorias. Ni tampoco, declararse Organización No Gubernamental (ONG) y depender de la Administración de turno. Ni menos aún, identificarse con el voluntariado cuando sus acciones requieren de la máxima profesionalidad.
Todas esas paradojas terminan generando vicios en las organizaciones y recelos en la opinión pública, que pueden explotar en casos como el de Intervida o Anesvad.
¿Cuál es la solución? Para mí, no es un problema que pueda resolverse con códigos de conducta ni campañas de información. Ni siquiera con mayor transparencia financiera. La crisis de comunicación de las ONG es de identidad corporativa. Responde a la indefinición de su razón de ser. ¿Qué son? ¿Para qué existen? Esas son las preguntas que debemos contestar y, a continuación, actuar y comunicar en coherencia con nuestras respuestas.
La identidad del Tercer Sector
Lo más importante es no perder de vista las propias esencias. Aquello que distingue a estas organizaciones del mundo del Gobierno y del Mercado. Las señas de identidad del denominado Tercer Sector:
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Naturaleza Asociativa.
Las ONG son asociaciones, por encima de todo. Y las asociaciones son personas. Personas unidas por una causa. Por eso, la obligación esencial de cualquier ONG es mantener ese nexo de unión entre las personas que la conforman: sus socios.
Desde ese punto de vista, resulta totalmente erróneo sustentar la comunicación en los medios de difusión masiva. Así se ha conseguido, por la vía publicitaria, reducir el vínculo a una razón económica (efímera), con técnicas más propias del marketing empresarial. O, por la vía periodística, limitar la causa común a ciertas emergencias humanitarias (coyunturales).
En ese sentido, resulta increíble el desinterés de las ONG por aprovechar las redes sociales en Internet para fortalecer la vinculación (fuerte y permanente) entre sus miembros. Esa debería ser la apuesta. No hay medio más eficiente para fortalecer la comunicación interpersonal colectiva. [¿Verdad, Olga?].
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Finalidad Social.
Las ONG nacen para resolver carencias sociales concretas en unas comunidades concretas. O, al menos, así debería ser. Ese planteamiento funcional y circunstancial es el que lo distingue del Gobierno: estructural y perenne. Pero también, de las grandes empresas multinacionales y polisectoriales.
Desde esa perspectiva, resultar más comprensible un sector atomizado de organizaciones muy especializadas en comunidades y/o necesidades específicas, y agrupadas en redes cooperativas alrededor de proyectos de acción o demandas sociopolíticas coyunturales; que la actual competencia por el favor del donante oligopolizada por unas cuantas marcas internacionales de la solidaridad, con la que logra trasladarse a la opinión pública un perfil de la ONG similar al de las Empresas o los Gobiernos.
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Gestión Democrática.
Las ONG deben distinguirse por su funcionamiento democrático. Es su cualidad distintiva frente al sistema jerárquico de las empresas o el modelo burocrático de la Administración. La inclusión y participación de todos sus miembros en el desarrollo de la organización.
Lamentablemente, no suele ocurrir así. Ponerlo en práctica requiere un esfuerzo notable por todas las partes, en tiempo y recursos. Por no hablar de los egocentrismos. De todos modos, debería ser un principio irrenunciable para cualquier ONG y, nuevamente, los medios sociales en Internet nos ofrecen métodos económicos para realizarlo.
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Autonomía de Acción.
La independencia de las ONG es directamente proporcional a su autonomía financiera. Si sus recursos económicos proceden de la Administración (como ocurre ahora), su capacidad de presionar para cambiar las políticas estará condicionada y cuestionada. Si provienen de las Empresas, le ocurrirá lo mismo para criticar los efectos del Mercado. Pero, cuando se basa en captar socios o donaciones mediante campañas publicitarias, termina desvirtuando su naturaleza no lucrativa ante la opinión pública.
¡Qué complicado! La solución puede estar en equilibrar las tres vías. Pero pienso que las ONG deberían hacerlo llevando a las Empresas y Administraciones a su propio terreno, y no al revés ¿Y cuál es ese terreno? Pues, evidente, el de la Economía Social.
Un mecanismo coherente para involucrar a políticos y empresarios en la financiación de las actividades de las ONG es el de las fundaciones. Mientras que las cooperativas resultan perfectas para recaudar fondos de los socios mediante la oferta de productos y servicios que sirvan a los fines asociativos (Comercio Justo, Turismo Solidario, Formación,…)
6 Comentarios
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El artículo que me hubiera gustado escribir a mí. Totalmente de acuerdo. Excelente.
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Muy interesante tu punto de vista, estoy plenamente de acuerdo con el contenido, yo también he publicado algo sobre el tema y comparto tus ideas.
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Estupenda reflexión Iván, me alegro de haberte vuelto a cazar por la 2.0 después de haberte perdido en Incluso! Aunque eso sí, por la introducción alguna ONG puede pensar que no va con ello porque ya viste su identidad corporativa de ‘pura’, mientras que otras que la tienen ahora de ‘corrupta’ no le valen ahora sólo estos consejos. Pero si el Tercer Sector fuera capaz de llevar al terreno de la economía social al resto de sectores, sería ciertamente la gran victoria esperada. Personalmente perdí ya para siempre la esperanza de inocencia del tercer sector, que se ha convertido en un brazo más al servicio de poderes públicos y empresariales concretos, muy concretos, pero vaya, ¡adoro que haya quien todavía lo crea posible! Saludos.
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Gracias por tu comentario Xavier. Yo también me alegro de que no nos perdamos la pista. Sobre tus dudas, en fin, es fácil caer en la desesperanza (te comprendo perfectamente); pero creo que apuntas una idea importante: esa mención de la inocencia… por ahí van los tiros,… quizás, el Tercer Sector debería dejar de jugar a ese rol de inocencia subsidiaria y asumir su propio papel: relevante, responsable y con identidad propia; sin paternalismos, medias tintas ni discursos lacrimógenos. En fin, que la esperanza es lo último que se pierde, o eso dicen ¿no?
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Fernando Barbero Miércoles, 2 Enero 2008 a las 12:12:20
Iván:
Has empezado tu artículo muy bien denunciando los tres problemas de las ONG.
Y llegas al final para decir “¡Qué complicado! La solución puede estar en equilibrar las tres vías”.
¿Has trabajado alguna vez en una ONG pequeña? ¿Has trabajado en el ámbito rural? Desligarse de un Ayuntamiento que ha cedido un local es complicado(¿a qué terreno se va llevar a la Administración?).
Una asociación formada por tres personas como mucho y que luchan por una causa quitando tiempo a sus propias familias solamente tienen como ingresos los provenientes de la venta de unas participaciones de lotería (¡Ya se está desvirtuando!) y que no tienen dinero para conectarse con un ordenador antiguo donado por uno de los socios a Internet y poder tener acceso a las redes sociales.
Sé que he llevado el ejemplo al extremo pero en ese extremo se encuentran muchas ONG.
La solución no está como tú dices “en equilibrar las tres vías”. Está en tener unos objetivos claros entre los que ese encuentren la independencia, la autonomía ideológica y la democracia interna.
Con las redes sociales no se consiguen fondos para desarrollar programas. Lo único que consiguen es aunar voluntades y ganar apoyos a la causa de cada ONG.

Muy bueno. Me encanta el artículo. Aunque quizá cambiaría el título y haría referencia a palabras como identidad y coherencia en las ONG u ONL…