A las 18:00 h. fuera del trabajo
¿Será realidad? Parece imposible. La edición impresa de Expansión asegura que el ministro de AA.PP., Jordi Sevilla, “propone al sector privado cerrar la jornada laboral a las seis de la tarde”, una ventaja que comenzarán a disfrutar los funcionarios desde el 1 de enero del 2006.
Sobran argumentos de toda clase para hacer más flexibles los horarios laborales. Las jornadas maratonianas reducen la productividad de las empresas, condicionan la bajísima natalidad española y repercuten negativamente en mil necesidades sociales (educación de los niños, asistencia a los mayores,…). Entonces, ¿por qué no se cambian?
Dicen que el primer paso para resolver un problema consiste en reconocer su existencia. Bueno, en algo hemos avanzado. Ya se ha constituido una Comisión Nacional para la reorganización de los horarios, que presentó ayer el Libro Blanco “España, en hora europea”. Y hasta el Defensor del Menor de Madrid propuso esta semana medidas para adaptar las jornadas a la educación de los hijos (Ver reportaje del diario Qué).
En fin, habrá que tener esperanza, ¿o no?




