Obra Social sin consejeros sociales
Las cajas de ahorros justifican que el 85% de sus consejeros pertenezcan a entidades políticas argumentando que “así está organizada la sociedad civil española”; aduciendo que “fuera de los partidos y los sindicatos, hay pocas organizaciones de peso”. [Vía]
En su descargo añaden, además, que ningún otro colectivo suele presentarse a las elecciones donde se eligen los representantes de los clientes en sus consejos de administración.
¿Qué ocurre entonces? ¿Nos falta cultura democrática, como dicen algunos, o es que persisten las estructuras de antaño, como aseguran otros? Quizás ocurran ambas cosas a la vez.
Puede que el tercer sector español aún siga en vías de desarrollo; pero tampoco parece que los poderes favorezcan demasiado su crecimiento.
Así pasa cuando el gobierno debate una reforma política, sea cual sea, y no existen más interlocutores sociales que sindicatos y patronales. Como si no funcionase ninguna asociación vecinal, ambiental, asistencial, de cooperación o de consumidores.
Esto mismo denunciaba el representante de la economía social, Marcos de Castro, en relación con el Sistema Nacional de Dependencia [Ver]; e igualmente podríamos reprochárselo a los dirigentes de las cajas de ahorros.
Seguramente, prefieran no complicarse la vida con consejeros menos manejables, menos conocidos ¿Para qué invitar a participar a otras organizaciones, si podemos arreglarnos con las de siempre? ¿Verdad?
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