Moraleja del Francisco y Catalina
Marinero, si te encuentras una patera perdida en plena mar, cargada de inmigrantes deshidratados y muertos de hambre, no lo dudes ni un solo momento: Pasa de largo.
Ése es el mensaje que han transmitido los gobiernos europeos mercadeando con el destino de las 51 personas rescatadas por la tripulación del Francisco y Catalina; reteniéndoles por la fuerza a doce millas de Malta durante una semana como si fuesen apestados en cuarentena.
Afortunadamente, la pesadilla ha terminado. Ahora es tiempo de enmendar esa moraleja perversa según la cual se castiga la salvación de vidas humanas con penurias físicas, sicológicas y económicas.
Por eso, hace bien el Gobierno de España en anunciar que concederán la Orden del Mérito Civil al armador y tripulantes del pesquero por su “humanidad, generosidad y valentía”; además de procurarles una indemnización que compense “las pérdidas económicas” sufridas por su “gesto solidario”. [Vía]
Menos es nada; y quizás, sea demasiado tarde.




