Mangoneo de altos vuelos
Spanair nos tuvo siete horas esperando la salida de un vuelo a Madrid en el aeropuerto de A Coruña a más de 100 personas durante toda la mañana de ayer. Ocho horas de tiempo para realizar un viaje que dura 50 minutos en avión o cinco horas en automóvil. Un verdadero suplicio, sobre todo, por esa sensación de estar siendo mangoneado sin remedio.
Primero, fue un retraso de tres cuartos de hora por no sé qué asunto aeroportuario; después, aumentó la demora por unas clarísimas “razones técnicas”; luego, sencillamente, no se explicaban los motivos y se anunciaba más información “en quince minutos”; y así, entre dilaciones y medias verdades, nos pasaban las horas y las horas.
¿Qué hacer en esa situación? Has pagado 220 euros por dos billetes de ida y vuelta. No sabes si el avión terminará saliendo en quince minutos, siete horas o nunca. Nadie sabe nada. Nadie te dice nada que pueda facilitarte una decisión, alguna alternativa. Ese es el auténtico mangoneo.
Ya no se trata del fraude económico, ni de los perjuicios personales, que también. Por desgracia, eso lo tienen atado y bien atado. Simplemente consiste en que, por favor, no nos tomen el pelo.




