ZP, marketing de nichos
El matrimonio entre parejas homosexuales, el Sistema Nacional de Dependencia, la regularización de trabajadores inmigrantes y la ley integral contra la violencia de género prueban que Zapatero está aplicando el denominado marketing de nichos en la acción política de su gobierno.
La estrategia consiste en identificar y conquistar pequeños segmentos de mercado electoral cuyas necesidades no han satisfecho los competidores, como los dos millones de ciudadanos homosexuales; los tres millones y medio de personas con discapacidades; el medio millón de trabajadores inmigrantes y más de sesenta mil mujeres víctimas de violencia machista beneficiados por el gobierno en el 2005.
Desde luego, es una estrategia política coherente con la identidad de un ejecutivo socialista, que se supone debe favorecer a los colectivos discriminados, no obstante, su eficacia electoral está siendo cuestionada por una contradicción esencial y un riesgo latente: la alianza con los nacionalismos y la amenaza de una crisis económica.
Como la espada de Damocles, los fantasmas de la corrupción y el desempleo perseguirán a los ejecutivos del PSOE por los siglos de los siglos, de tal suerte que cualquier indicio de chanchullo o recesión debilitará el respaldo electoral del gobierno Zapatero. De momento, han controlado esos riesgos, pero la tasa de inflación comienza a preocupar.
El nicho nacionalista. Otro asunto es la cuestión nacional. A menos que se comparta que los gallegos, catalanes o vascos son discriminados en España por el hecho de nacer en Galicia, Cataluña o Euskadi, a la mayoría de los votantes les resulta difícil comprender la afinidad entre socialismo y nacionalismo.
Lamentablemente, esta contradicción se está manifestando con virulencia gracias a la polémica de los nuevos estatutos, hasta el punto en que el gobierno Zapatero puede encontrar su verdadero nicho en el mercado nacionalista, aunque en el sentido literal de la palabra.




