A las 18:00 h. fuera del trabajo
¿Será realidad? Parece imposible. La edición impresa de Expansión asegura que el ministro de AA.PP., Jordi Sevilla, “propone al sector privado cerrar la jornada laboral a las seis de la tarde”, una ventaja que comenzarán a disfrutar los funcionarios desde el 1 de enero del 2006.
Sobran argumentos de toda clase para hacer más flexibles los horarios laborales. Las jornadas maratonianas reducen la productividad de las empresas, condicionan la bajÃsima natalidad española y repercuten negativamente en mil necesidades sociales (educación de los niños, asistencia a los mayores,…). Entonces, ¿por qué no se cambian?
Dicen que el primer paso para resolver un problema consiste en reconocer su existencia. Bueno, en algo hemos avanzado. Ya se ha constituido una Comisión Nacional para la reorganización de los horarios, que presentó ayer el Libro Blanco “España, en hora europea”. Y hasta el Defensor del Menor de Madrid propuso esta semana medidas para adaptar las jornadas a la educación de los hijos (Ver reportaje del diario Qué).
En fin, habrá que tener esperanza, ¿o no?





Diciembre 22nd, 2005 at 08:10:58
Ojalá lo cambien, yo creo que estos horarios influyen mucho en la baja natalidad. Vamos, yo con el mÃo ni me planteo tener un niño.
Diciembre 22nd, 2005 at 08:19:26
Esperanza sà hay que tener pero a lo mejor el gobierno deberÃa plantearse dar incentivos a aquellas empresas que adoptasen horarios de jornada continua. Me parece que si no será muy difÃcil cambiar la mentalidad de algunos empresarios.
Diciembre 22nd, 2005 at 10:58:23
Tienes razón Silvia, a los empresarios les parece que si estás hasta las 8 o 9 trabajando produces más. Yo creo que con tanto desplazamiento en realidad te distraes, y produces menos porque el dÃa se te hace eterno.
El ministro podrÃa hacer algo aparte de “proponer”.
Enero 2nd, 2006 at 04:19:00
¿Y qué pasa con aquellos trabajos en los que no se produce nada, tales como el de una secretaria? En este caso, la presencia y actividad laboral de la misma está ligada a la presencia y actividad del jefe. Luego nos enfrentamos a una clásica figura existente en un gran número de empresas. Ese jefe que ocupa su despacho a partir de las 11 de la mañana, gusta de comidas copiosas acompañadas de copa, café y puro, lo que le lleva a un inicio tardÃo de la jornada vespertina y la consiguiente falta de prisa por llegar a su domicilio. Se me ocurren soluciones que afectan al número de empleados, gratificaciones fiscales a la empresa y ¡yo qué sé!, porque creo que cambiar los hábitos de un número no pequeño de directivos españoles no será tarea fácil.