ONG/Prensa: amores y desamores
Xose Ramil se pregunta en su bitácora si la relación entre las ONG y los periodistas es una historia de amor imposible. La cuestión se refiere, claro está, a esa clase de cariño que termina fecundando noticias en los medios. Amor consumado, se entiende.
El asunto no puede resultarme más jugoso; primero, porque me interesan todos los movimientos asociativos, inclusivos y democráticos; y segundo, porque me dedico profesionalmente a asesorar a las organizaciones en sus relaciones con la Prensa. Así que, amigo Xose, me apunto al debate.
En mi opinión, la relación entre las ONG y los Medios es, en efecto, una historia de amor imposible. Como mucho, puede llegar a eso de “te quiero como un amigo” y, con algo de suerte, a un rollete de vez en cuando; pero de matrimonio (formal o informal) e hijos, nada de nada. Y no porque sean las ONG un mal partido, ojo, sino porque los medios, en la práctica, no se casan con nadie. Casi podemos decir que su condición esencial es la infidelidad.
A ver si me explico; los medios informativos, un día, te quieren a rabiar; y otro, te desprecian miserablemente; una mañana, no pueden vivir sin ti; y por la noche, ni se acuerdan de tu nombre. Pero tampoco lo hacen por maldad, oye, es que no tiene otro remedio; como dijo el escorpión a la rana: es su naturaleza.
Así es, las empresas periodísticas sobreviven de mantener un precario equilibrio entre las demandas de sus audiencias y las necesidades de sus anunciantes. Mientras que los primeros les reclaman cañita; los otros demandan buena imagen; y claro, con tantos novios, no hay forma de tener una relación estable: siempre con riñas, malentendidos, rupturas, reconciliaciones…
…Algo así como un noviazgo adolescente…y a eso, poco más, pueden aspirar las organizaciones, incluidas las oenegés, en sus relaciones con los medios. Y tampoco es mala cosa, eh, desde luego que no: salir de vez en cuando, tomar algo con los amigos, algún piquito si se tercia y quien sabe si algo más… eso está muy, pero que muy bien; lo que pasa es que, claro, después del temita, cada cual se vuelve a su casa.
En fin, considerando este panorama, y volviendo a la pregunta de Xose, pienso que las oenegés tienen sus opciones de ligue, desde luego que sí, pero ligue, a fin de cuentas: esporádico, inestable y pasional (para bueno y para lo malo). Sobre la manera de conseguir el teléfono y un cita para el sábado, podemos hablar otro día.




