Periodismo sin mordazas
Corren tiempos extraños para los periodistas y políticos de toda la vida. Muchos piensan que la comunicación de noticias sigue funcionando ahora como en el siglo XX, y están muy, pero que muy equivocados.
Internet está cambiando las reglas radicalmente. No es como la radio o la televisión: otro medio de masas que pueda añadirse al repertorio tradicional.
No, Internet está transformando la comunicación de masas en una comunicación interpersonal pública, que ofrece a cada ciudadano una herramienta para expresarse sin mediadores, para sumar su propia voz a muchas otras voces, a veces concordantes, otras veces discrepantes, pero nunca uniformes ni unidireccionales.
Y en ese escenario, resultan ridículos los intentos por mantener el statu quo que vienen haciendo unos y otros. Ningún Estatuto Profesional del Periodista, ni ningún Consejo Audiovisual Estatal logrará contener semejante cambio de modelo.
Al contrario, las noticias seguirán fluyendo entre los ciudadanos, si cabe, con más fuerza, a través de las bitácoras, los foros, las redes y los millones de móviles. Y, por suerte o por desgracia, ningún carné profesional podrá controlar ese caudal de periodismo.
Sí, de periodismo.




